Calambres musculares ¿Por qué? ¿Cómo prevenirlos?

Un calambre es una contracción involuntaria y dolorosa de la mayor parte o de todas las fibras que componen un músculo esquelético o visceral.

La causa más común y principal de un calambre muscular se presenta cuando se produce una sobrecarga muscular o hay una lesión, ya sea debido a un entrenamiento inadecuado o un ejercicio excesivo.

Los factores más desencadenantes y predisponentes son la deshidratación o un desequilibrio hidroelectrolítico (tener niveles bajos de potasio, sodio y calcio, entre otros) y los miembros inferiores son las zonas del cuerpo que con mayor frecuencia sufren de estos calambres.

Calambres muscularesLos calambres musculares más comunes, se producen por exceso de calor, lo que provoca una deshidratación o una pérdida excesiva de electrolitos, factores desencadenantes. Pero hay otros menos comunes, como el que se produce a causa de llevar un vendaje demasiado apretado, una rodillera demasiado ajustada… que producen un calambre por isquemia; u otro que se produce de forma más inocente, como el cambio de calzado habitual por el calzado deportivo que aumenta la tensión en el tríceps sural, y ese aumento produce una sobrecarga en el ejercicio, desencadenando una mayor deshidratación y reincidencia del calambre.

Otro tipo de calambre muscular muy frecuente y conocido, que queremos destacar, es aquel que se produce mientras dormimos, de repente, ante un movimiento o estiramiento que hacemos sin apenas ser conscientes de ello, notamos que nuestras pantorrillas se “nos suben”, esto es debido al tríceps sural, en concreto los gemelos, musculatura muy potente que acumula una gran tensión en nuestro día a día, más aún tras hacer algún deporte o ejercicio, y que son en los que con más frecuencia sufrimos calambres.

Sus causas o factores desencadenantes vuelven a ser los mismos, deshidratación, excesivo trabajo, desequilibrio electrolítico, permanecer demasiadas horas de pie o sentado… aunque este tema aún en la actualidad continúa en debate en el campo de la salud.

Habitualmente esta contracción dolorosa se pasa en unos minutos o segundos, pero, en cualquier caso, no debemos de ignorar lo ocurrido, es una manera de nuestro cuerpo de avisarnos de que está acumulando más sobrecarga de la que puede soportar y que es necesario ponerle remedio para que no vuelva a ocurrir o peor aún, que no llegue a rotura fibrilar.

El tratamiento preventivo para todos estos tipos de calambres musculares es precisamente prevenir los factores desencadenantes, es decir, hidratarnos correctamente según el deporte e intensidad que se vaya a realizar, tomar bebidas isotónicas después del mismo si fuese necesario y conocer el nivel de entrenamiento que se va a realizar.

Una vez se produce el calambre, en primer lugar debemos de normalizar el tono muscular, con una marcha suave en la cual apoyemos con fuerza y decisión la planta del pie al suelo o de disponer de un fisioterapeuta realizar ejercicios activos resistidos para mandar al cerebro una orden concreta y romper el ciclo de contracción involuntaria por una voluntaria. A continuación, una vez el músculo ha normalizado su tono recomendamos reposo, buena hidratación y alimentación y, acudir a un fisioterapeuta que le realice un buen masaje de descarga para eliminar la sobrecarga muscular.

Lo más difícil de prevenir los calambres es lo imprevisible que son en sí mismo, es decir, afecta tanto a personas con una excelente condición física como aquellos que apenas realizan ningún tipo de deporte. Si se repitieran con frecuencia estos calambres, si que habría que darles mayor importancia y buscar cual o cuales son los factores predisponentes que tenemos, tipo de entrenamiento que realizamos, dieta, acortamientos musculares, técnica del deporte que practicamos…

En mi opinión, los calambres suelen ser algo que aparece solo de forma eventual y que no disminuyen nuestra calidad de vida, así que sólo debemos darle la importancia que tiene; y debemos seguir disfrutando de nuestra vida deportiva, ya que los beneficios son muy superiores a los riesgos que nos exponemos.

Aun sin comentarios

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *