¿Conoces la crioterapia de Cuerpo Entero? Seguro que sí.

Te sacan una muela, tienes el carrillo hinchado y te pones un buen filete del congelador en la cara, de igual modo, te das un golpe muy doloroso y acudes enseguida a por un consistente paquete de guisantes en busca de alivio. En estas situaciones estás usando crioterapia y seguro que no lo sabías.

La crioterapia es la utilización del frío como técnica terapéutica. Proviene del griego, de la combinación etimológica de “kryo” que significa frío con “therapéia” que se corresponde con tratamiento y engloba gran cantidad de medios fríos con los que tratar como geles, sprays, cremas, hielo en cubitos,…

Los efectos y beneficios que obtenemos con la crioterapia son: analgesia o anestesia, vasoconstricción de los tejidos (cierre de los vasos sanguíneos) y por tanto, antiinflamatorio al disminuir la llegada de sangre a un tejido.
Hasta el momento, la aplicación de la crioterapia que todos más comúnmente realizamos es de manera local, por medio de cold-packs, bolsas de hielo, placas de hielo, aplicados directamente sobre la piel en la zona corporal deseada.
Pero ahora existe una nueva manera de aplicar crioterapia, mucho más efectiva y con mayores beneficios: LA CRIOTERAPIA DE CUERPO ENTERO.

La crioterapia de cuerpo entero se realiza por medio de una criosauna, en la que se introduce a la persona de cuello hacia abajo, de tal manera que la técnica es corporal. Consiste en someter al cuerpo a unas temperaturas criogénicas, unos -180ºC, durante un periodo corto de tiempo (máximo 3 minutos). ¿Y qué efectos consigo con esto? Pues someter el cuerpo a estas temperaturas provoca en nuestro organismo una liberación hormonal y un aumento de la vascularización a los tejidos, por lo que se consiguen importantes efectos analgésicos, antiinflamatorios, regenerativos y antidepresivos.

criosaunaPor ello, la efectividad de la técnica de la crioterapia de cuerpo entero no es en sí la aplicación de frio, como hasta entonces se había conseguido con la crioterapia local, sino que la técnica utiliza el frío para que se produzca una reacción en nuestro organismo, de tal manera que durante el tiempo que dura la técnica, nuestros receptores térmicos de la piel detectan mucho frío, el cerebro recibe estas señales y se produce una vasoconstricción. Posteriormente, cuando la técnica termina y la sensación de frío se elimina, el cuerpo es capaz de chequear donde existe una lesión o daño en algún tejido y redirigir mayor cantidad de sangre y hormonas a ese tejido para intentar repararlo. Es aquí, en la propia redirección que hace nuestro propio cuerpo donde reside el poder terapéutico de esta técnica.

¿Se soporta bien la técnica? Os diré que sí. Se trata de una especie de “humo” que es mezcla de vapor de agua y nitrógeno en forma de gas, por lo que es un frío seco, en ningún momento de la técnica nos mojamos, y esta falta de humedad es lo que precisamente hace que la técnica sea totalmente soportable. Si lo tuviera que comparar con alguna sensación podríamos decir que la sensación es similar o incluso menos al de una ducha fría.

Animaros a probar ya esta técnica, que no siendo novedosa, ya que se viene practicando desde 1978 en los pacientes con artritis reumatoide, sí que es poco conocida en nuestro país.
Cryotec, la clínica de la que ya os hable la semana pasada y en la que trabajo, es pionera en nuestro país en lo que a crioterapia de cuerpo entero se refiere.

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